Archive for 25 abril 2010

Milagros

25 abril, 2010

¡Yo he visto Milagros!

Cosas para las que no tengo explicación.

El escritor de Ciencia Ficción Arthur C. Clark, decía que: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se puede distinguir de la magia.”

Efectivamente. A través de los siglos muchos hechos milagrosos han resultado tener explicaciones sencillas, una vez que hemos aprendido más sobre medicina, u otras tecnologías.

Pero, hoy por hoy tenemos casos para los cuales todavía no tenemos explicación. Sabemos de casos de personas con cáncer que han sido curadas en un instante. Los pacientes vuelven donde sus doctores, se hacen los exámenes pertinentes, y resulta que el cáncer ha desaparecido. ¿Milagros? Tal vez. Pero esto pasa con personas religiosas y con personas que no tienen nada que ver con religión.

Es posible que sea uno de estos casos de tecnologías que todavía no entendemos.

Para los que creemos en Dios, esto no es problema. Sabemos que muchas de estas cosas sobrepasan todo entendimiento, que nuestra fe en Dios nos permite conectarnos con una fuente de sanidad que todavía no tiene fundamento científico.

Pero, como todo en la vida, la cosa se complica. Hay hermanos que han decidido no usar anteojos, y en vez le piden a Dios que les corrija su visión. He oído de un pastor que se niega a usar insulina para su diabetes, porque tiene fe que Dios lo va a sanar. Aquí es donde me pongo a buscar aquel versículo que todavía no encuentro en mi versión de la biblia, que dice: “A Dios rogando, y con el mazo dando.”

Si Dios nos da la sabiduría y el talento para curarnos entre nosotros, de dónde se nos mete exigirle a Dios otra alternativa?

La sanidad no es producto de santidad. Todo cuerpo humano se enferma, y eventualmente se muere. Atribuirle la sanidad a Dios y la enfermedad al diablo es meternos en un callejón sin salida. Porque entonces el diablo siempre gana.

Dios es la fuerza que nos ayuda a vivir en abundancia, con o sin salud.

¡Ese es el milagro más grande!

Mi nombre es Ricardo, Dios me ama, tal como soy.

Aquí les va un video que en realidad va con el tema de la semana pasada, sobre el Perdón:

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Perdón es sustantivo, no verbo.

18 abril, 2010

“Perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.”

En mi opinión este es uno de los mejores ejemplos de vivir por Gracia en vez de vivir por Ley.

En realidad no estamos pidiéndole a Dios que haga un nuevo inventario de qué ofensas hemos cometido desde la última vez que rezamos el Padre Nuestro, para que nos perdone. Asimismo, no es que tenemos que andar buscando ofensas que otros nos han hecho desde la última vez que los perdonamos. EL punto es acordarnos que así como vivimos permanentemente bajo el perdón divino, debemos vivir nosotros.

“Yo perdono, pero no olvido.”

Cada vez que oigo a un hermano o hermana decir esto me pregunto una vez más el significado del Perdón. Para mí no es asunto de perdonar o de olvidar. Un día vuelvo a ver y me doy cuenta que el asunto específico ya no me preocupa. Ni me viene ni me va.

Hace unos años conocí un hombre de Sudáfrica. Él me habló sobre la vergüenza de descubrir que lo que sus padres y abuelos le habían enseñado, lo que su iglesia estaba predicando, y lo que su gobierno le estaba inculcando por generaciones enteras era falso. En sus años de servicio militar obligatorio, él participó en actividades en contra de la mayoría negra, basada en una teoría racial equivocada.

Es una vergüenza, para nosotros los cristianos, que el mejor ejemplo en nuestros tiempos de Perdón, es de un hombre que no se identifica con ninguna religión, con ninguna fe. Después de pasar la mayoría de su vida en la cárcel, Nelson Mandela salió sin un sólo resentimiento. “El resentimiento” dijo Mandela, “es como si yo tomara veneno con la esperanza de se mueran mis enemigos.” Su ejemplo salvó a ese país de un baño de sangre. El perdón de Mandela no fue una acción sino una forma de ver la realidad. Sustantivo, no verbo.

Mi nombre es Ricardo, Dios me ama tal como soy.

Uno de Cada Diez.

11 abril, 2010

Hay un corito en Inglés que dice “They will know we are Christians by our love.”

Demasiadas de nuestras iglesias en los últimos treinta años han decidido ser conocidas no por su amor, sino por su condena automática y persecución de uno de cada diez hijos de Dios. Uno de cada diez en el barrio, la escuela, el trabajo, en nuestras familias y en nuestras mismas iglesias.

Si es asunto de juzgar, Romanos 3:23 no da excepciones.

Según Levítico “El hombre que se acuesta con otro hombre es una abominación.” Pero Levítico dice lo mismo sobre comer mariscos y chicharrones. ¿Quién decide rechazar uno y aceptar el otro? ¿Con base a qué? Esta Inquisición Protestante se basa en la interpretación selectiva de pasajes bíblicos.

En la historia tan hermosa, pero que no está en los manuscritos bíblicos más viejos, le traen una mujer pecadora a Jesús, y él responde: “El que esté sin pecado que tire la primera piedra.” A la próxima manifestación en Defensa de la Familia, si usted va, lleve una piedra en la mano. Para que se acuerde.

No somos una comunidad de Santos, sino de pecadores. ¿De dónde se nos ocurre escoger un pecado específico? Un mandamiento nuevo os doy, a menos que sean del otro equipo…

Hay mucho más escrito en contra de la glotonería y la codicia.

He estudiado los pasajes bíblicos usados para atacar el homosexualismo. Me preocupa la falta de integridad de pastores que no estudian los pasajes completos, o peor, que sabiendo lo que hacen, manipulan esos versículos, fuera de su contexto, para condenar la paja en los ojos de los Gay.

Descubrimientos reciente sobre ADN parecieran indicar que Dios los creó de esa manera. ¿Uno de cada diez? ¿Uno de cada veinte? Da igual. Todos somos hijos de Dios.

Mi nombre es Ricardo, Dios me ama tal como soy.

Divorcio

4 abril, 2010

Todos metemos la pata. El Dios en el que yo creo esta siempre dispuesto a apoyarnos y a guiarnos a lugares de delicados pastos donde nos hará descansar, junto a aguas de reposo.

Excepto si nuestra equivocación tiene que ver con problemas en nuestro matrimonio. Según muchas de nuestras iglesias, lo que Dios unió no lo puede separar el hombre. No hay Perdón.

A veces la iglesia ha sido cómplice de guardar silencio donde más bien debiera llamar a la policía.

Un divorcio, especialmente cuando hay niños de por medio, debe pensarse bien. A veces se pueden arreglar las diferencias. Otras veces la relación original ya no existe. No es asunto de culpar a uno o al otro.

Los pasajes bíblicos sobre este tema hay que leerlos en el contexto de una sociedad paternalista, donde la mujer era propiedad del hombre. Condenar el divorcio era importante como una medida de protección a las mujeres. Usar esos mismos pasajes hoy para condenar a mujeres, (y a hombres y niños) a un mal matrimonio es el colmo.

Los protestantes se burlan de la Iglesia Católica en donde los curas no saben lo que es un matrimonio. Pero, en las Iglesias Protestantes, la situación no es tan diferente. Muchos de nuestros pastores si acaso han recibido uno o dos semestres sobre consejería pastoral. La mayoría no tienen la preparación profesional para meterse a dar sugerencias sobre cómo resolver conflictos familiares. Pero eso no detiene la ola de juicios, ataques y condenas de la iglesia que le caen a parejas en proceso de separarse.

Dios es el último que exigiría que dos personas se mantengan en una relación miserable por el resto de sus vidas, condenando a sus hijos a lo mismo, cuando hay la posibilidad que, con la ayuda y el apoyo de Dios, encuentren la felicidad, por separado.

Mi nombre es Ricardo. Dios me ama, tal como soy.