Como hacer lo que nos da la gana

“Ricardo, estás manipulando las escrituras como una excusa para hacer lo que te da la gana.”

ADVERTENCIA: Lo que sigue es una conversación sobre cuáles atributos humanos darle a Dios.

Estaba oyendo una canción en la estación de radio Cristiana donde la cantante decía “Sin tí [Dios] no soy nada. Nada puedo hacer si no me estás guiando a cada paso.”

Si mi hijo me cantara esas líneas, mi reacción sería: “¡Fracasé!” (O por lo menos pensaría que mi hijo necesita madurar mucho más.) ¡Cuanto más nuestro Padre Celestial!

Cuando me pongo a pensar en Cristianos que conozco, que respeto porque sus vidas son ejemplo de cómo quisiera vivir yo, lo que descubro es que son personas que aunque leen la biblia, van a la iglesia y tienen una vida de oración activa, no son gente que anda blandiendo la biblia como una espada de dos filos, sino que calladamente su vida misma afecta a todos los que están a su alrededor. No son gente que está juzgando continuamente lo que otros hacen, que tienen el dedo permanentemente apuntando hacia afuera, sino mas bien son gente con curiosidad de ver lo que otros han pensado, o descubierto en su camino espiritual. Son gente con los brazos abiertos.

Son gente que hace lo que les da la gana.

Hay muchas cosas que quisiera que mi hijo hiciera. Pero más que nada, quiero que mi hijo se aproveche de los talentos que Dios le ha dado, tal vez en formas que a mí no se me ocurrirían nunca. Quiero que mi hijo haga lo que le dé la gana. En ese proceso cometerá muchos errores. (Al igual que su padre.) Quiero que no se desanime, que no se rinda a las presiones de amigos, de su trabajo, de sus estudios. Quiero que encuentre su propia forma de vivir que sea consecuente con sus creencias.

Para mí lo peor sería que tenga que estar llamándome continuamente a preguntarme qué es lo que yo quisiera que el hiciese.

Pero hay un estilo de religión que se dedica a esto precisamente: A escudriñar las escrituras buscando reglas de conducta que obedecer. Aunque Dios nos dio libre albedrío, y nos promete vida en abundancia, estas iglesias se dedican a llenar la semana con actividades en las cuales ocupar a su congregación. Para ellos la forma de probar cuanto amamos a Dios es cuantas veces por semana vamos a la iglesia, cuantas veces leemos la biblia, cuantas veces oramos. Al punto que no tenemos tiempo para nada más.

Es un estilo de vida fácil. Sencillamente nos dedicamos a obedecer y punto. Eso no es vida. Mucho menos “Vida en Abundancia.”

En la biblia tenemos caso tras caso de profetas que se levantaron para decirle al pueblo y a sus líderes -religiosos tanto como políticos- que amar a Dios no significa obedecer ciegamente sus mandamientos.

Pero si obedecer mandamientos no es la respuesta, ¿Cómo demostramos nuestro amor a Dios? Si no podemos usar la biblia como una lista grande de mandamientos, ¿para qué vamos a leer las escrituras?

¿No hay un peligro instando a todos a que hagan lo que les da la gana? ¿Qué pasa si mi hijo decide obedecerme en este consejo?

Es asunto de madurez.

Mi nombre es Ricardo. Dios me ama tal como soy.

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