Archive for 24 abril 2011

Y ahora qué?

24 abril, 2011

Kubler Ross habla de cinco etapas de Duelo: 1) Negación / Aislamiento, 2) Ira, 3) Negociación, 4) Depresión y 5) Aceptación. No hay un tiempo definido de cuanto se pasa en una etapa antes de pasar a la siguiente. Además, no es un proceso lineal. Es posible que el proceso incluya saltos hacia adelante y hacia atrás.

Llevo treinta y cinco años de haber salido de mi iglesia fundamentalista. Aunque había escrito uno que otro borrador de las ideas que he expuesto a través del último año, no es hasta hace un año que los empecé a escribir y publicar, sistemáticamente, semana a semana, que siento que he pasado de Aislamiento, a Ira, y ahora, no sé si a un poco de Depresión y/o Aceptación. Habrá que ver.

El hecho de que le he perdido las ganas de seguir echándole pestes a todas las cosas que considero equivocadas del Fundamentalismo es para mí un paso gigantesco hacia adelante.

Es hora de explorar, con la ayuda de Dios, qué papel es el que juego en este gran plan de Dios.

En esto sé que no estoy solo.

Hay un grupo de blogueros que he notado han estado bregando con estas etapas de su propia forma. Siento que hemos estado imitando a Jacob en su lucha libre con el ángel, negándonos a parar hasta que Dios nos de su Bendición. En ese proceso siento estoy con Miguel el Perro, en el Norte de México, Anyul
en Venezuela, Abel en Perú, y muchos más.

Hoy, Domingo de Resurrección, siento que mi vida ha dado un giro. Quiero dirigirme hacia rumbos desconocidos.

Es hora.

Mi nombre es Ricardo. Mi pequeñita luz, no deja de brillar.

Traté de poner otra canción de Sabina, que me viene muy a la memoria en estos días, pero pareciera que han cambiado el sistema en youtube, van a tener que ir a buscarla:. AQUI,

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Comunión Anónima

10 abril, 2011

“23 Yo recibí del Señor lo mismo que les he ensenado a ustedes: Que la noche que fue entregado, el Señor Jesús tomó pan,” 1Cor11:23 Versión Reina Valera Contemporánea.

Fácilmente uno de los pasajes más conocidos en la iglesia Cristiana. Los católicos, episcopales y ortodoxos lo repiten en cada misa. Los protestantes lo leen, seguido por un sermón sobre el tema, por lo menos una vez al mes.

Fácilmente uno de los pasajes más mal-interpretados. (Y aquí les va otra mala interpretación.)

Los católicos le hacen énfasis a la transformación del pan en el cuerpo de Cristo. Los protestantes le hacemos mucho más énfasis al versículo 27: “Así que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor de manera indigna será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.” Más que “en memoria de Él,” se pasa todo ese servicio meditando sobre nuestros pecados.

En ambos casos hay una interpretación cuasi-mágica del pasaje. La hostia se convierte en Cuerpo de Cristo mágicamente. Si participamos indignamente del pan y el vino (Jugo de uvas para los protestantes,) nos vamos a enfermar, debilitar o morir. (ver 1Cor11:30)

Seguimos leyendo este pasaje día a día, mes a mes, aunque sabemos que no es cierto. Técnicamente nadie es digno de acercarse a la mesa del Señor. A diario vemos morir a nuestros hermanos más consagrados, a la vez que los más sinvergüenzas ahí están, participando de la Santa Cena como si nada.

La primera vez que asistí a una de esas iglesias que invitan a TODOS los presentes a participar de la cena, casi me caigo de espaldas. Porque yo tuve que declarar públicamente mi fe en Jesús, cualificar para la clase de bautismo, tres cartas de recomendación, llevar la clase, bautizarme, y ser aceptado como miembro de la iglesia antes de poder tomar el pan y la copa en mi iglesia. Y durante todo este tiempo tenía que cuidarme de que no me vieran andando con malas gentes, haciendo cosas que pudieran considerarse como piedras de tropiezo para otros creyentes y un sinfín de reglas y regulaciones.

Y poco a poco, esta ceremonia fue cambiando para dejar de ser “en memoria de mí.”

Ya no creo en esa iglesia. Ese no es mi Jesús.

Mi nombre es Ricardo. Mi pequeñita luz, no deja de brillar.

El Mito del Relativismo

3 abril, 2011

Ronny me pregunta: “…hablando de relativismo, ¿qué hacemos con la declaración de Cristo: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida?’”

Respuesta: Hacemos lo que todos los Cristianos hemos hecho desde tiempos inmemoriales… Interpretamos esas palabras de la mejor forma posible. Tratamos de entender esas palabras basados en lo que dicen los distintos evangelios y epístolas, escritos patrísticos, la tradición de la iglesia, historiadores y más. Aprendemos lo más que podemos de los idiomas originales, investigamos permanentemente todo lo que nos ayude a entender las culturas del Medio Oriente de esa época. Seguimos meditando de día y de noche, solos y con nuestros hermanos en la fe.

Y siempre, pidiéndole a Dios que nos guie, por supuesto.

PERO, considerando que tenemos Cristianos mucho más sabios que nosotros conversando sobre esto por años y años, que todavía no se ponen de acuerdo sobre lo que quiere decir “camino” sobre cuál es la “verdad,” y cómo debemos vivir nuestra “vida,” de nada nos sirve alegar absolutismo.

Los Cristianos no estamos de acuerdo sobre la doctrina de la inerrancia. No estamos de acuerdo sobre el canon. No estamos dispuestos a darle absoluta confianza a ninguna tradición eclesiástica. (Excepto la nuestra, tal vez.) No estamos de acuerdo sobre la Doctrina de la Expiación. Tenemos ideas distintas sobre el cielo, el infierno, sobre el pre-determinismo.

A veces creo que no hay una sola doctrina en que los seguidores de Cristo estemos todos de acuerdo.

Todo esto inspirado en la queja de Ronny de que no hay bases solidas, ¿qué opción queda?

Hoy día con el internet cualquier creyente puede investigar las distintas opiniones y averiguar que otras opiniones hay sobre lo que se dice en nuestras iglesias. Lo cual complica esto de afirmar que tenemos LA VERDAD.

En lo único que pareciera que si estamos de acuerdo es en cada uno de nosotros declarar que nuestras opiniones son La verdad, y que todos los que no crean exactamente igual que nosotros son relativistas.

No nos queda otra que creerle a nuestros hermanos cuando nos dicen que tienen una relación personal con Dios, que han experimentado un cambio radical en su vida. No nos queda otra que demostrar con nuestra vida misma el hecho de nosotros también hemos cambiado.

No nos queda otra que aceptar que todo esto es relativo, y que no podemos controlar a Dios.

Mi nombre es Ricardo. Mi pequeñita luz, no deja de brillar.