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El Mito del Relativismo

3 abril, 2011

Ronny me pregunta: “…hablando de relativismo, ¿qué hacemos con la declaración de Cristo: ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida?’”

Respuesta: Hacemos lo que todos los Cristianos hemos hecho desde tiempos inmemoriales… Interpretamos esas palabras de la mejor forma posible. Tratamos de entender esas palabras basados en lo que dicen los distintos evangelios y epístolas, escritos patrísticos, la tradición de la iglesia, historiadores y más. Aprendemos lo más que podemos de los idiomas originales, investigamos permanentemente todo lo que nos ayude a entender las culturas del Medio Oriente de esa época. Seguimos meditando de día y de noche, solos y con nuestros hermanos en la fe.

Y siempre, pidiéndole a Dios que nos guie, por supuesto.

PERO, considerando que tenemos Cristianos mucho más sabios que nosotros conversando sobre esto por años y años, que todavía no se ponen de acuerdo sobre lo que quiere decir “camino” sobre cuál es la “verdad,” y cómo debemos vivir nuestra “vida,” de nada nos sirve alegar absolutismo.

Los Cristianos no estamos de acuerdo sobre la doctrina de la inerrancia. No estamos de acuerdo sobre el canon. No estamos dispuestos a darle absoluta confianza a ninguna tradición eclesiástica. (Excepto la nuestra, tal vez.) No estamos de acuerdo sobre la Doctrina de la Expiación. Tenemos ideas distintas sobre el cielo, el infierno, sobre el pre-determinismo.

A veces creo que no hay una sola doctrina en que los seguidores de Cristo estemos todos de acuerdo.

Todo esto inspirado en la queja de Ronny de que no hay bases solidas, ¿qué opción queda?

Hoy día con el internet cualquier creyente puede investigar las distintas opiniones y averiguar que otras opiniones hay sobre lo que se dice en nuestras iglesias. Lo cual complica esto de afirmar que tenemos LA VERDAD.

En lo único que pareciera que si estamos de acuerdo es en cada uno de nosotros declarar que nuestras opiniones son La verdad, y que todos los que no crean exactamente igual que nosotros son relativistas.

No nos queda otra que creerle a nuestros hermanos cuando nos dicen que tienen una relación personal con Dios, que han experimentado un cambio radical en su vida. No nos queda otra que demostrar con nuestra vida misma el hecho de nosotros también hemos cambiado.

No nos queda otra que aceptar que todo esto es relativo, y que no podemos controlar a Dios.

Mi nombre es Ricardo. Mi pequeñita luz, no deja de brillar.

Redefiniendo a Dios

14 noviembre, 2010

Experimento#1: Ponga un grano de sal sobre la mesa. Imagínese por un momento que ese grano de sal es nuestro sistema solar y que la mesa es nuestra galaxia, la Vía Láctea.

Experimento#2: Ahora imagínese que ese grano de sal representa nuestra galaxia, y que su casa completa representa el universo.

Según dicen los expertos, para aproximarse a las distancias y la grandeza del universo, sería mejor llevar ese grano de sal al estadio más grande que podamos, y aun así se queda corto el experimento.

Sabemos que hay millones y millones de galaxias, cada una con millones de estrellas. Están empezando a aparecer teorías sobre qué hay entre galaxia y galaxia (no es nada más vacío.) Si aceptamos la teoría de un acto singular de creación, del que salieron todas estas estrellas, tendríamos entonces un universo de millones de años terrícolas, con una Historia Humana que es apenas un instante en comparación.

Para los que creemos en un Dios Creador, tenemos el problema de cómo definir a Dios frente a tal grandeza.

Un Dios Creador tendría que ser más grande que su universo, que su creación, tendría que estar por fuera del tiempo y la distancia.

Tenemos toda clase de discusiones sobre cómo es Dios, cual es la esencia de Dios, sobre cómo definirlo como uno o como tres en uno. Pero, a la misma vez lo queremos definir como un Dios que está presente en todo lugar, en todo tiempo. “Use The Force, Luke.”

El punto es que somos nosotros los que estamos tratando de redefinir lo que por (nuestra) definición sobrepasa todo entendimiento.

Dios me ama, tal como soy

3 octubre, 2010

Muy pocos de los que nos salimos de iglesias cristianas fundamentalistas lo hacemos porque ya no creemos en Dios.

En vez, nos vamos porque no soportamos la contradicción entre lo que se dice y lo que se hace.

Nos vamos porque nuestro esfuerzo de tratar de vivir una vida santa, agradable a Él, choca con un sinfín de reglas, regulaciones, leyes y control de parte de líderes y pastores que no viven sus propios principios.

Mi estribillo “Dios me ama tal como soy” es la reacción natural a tanta traba, tanto intento de control.

No estoy negando la necesidad de arrepentirnos y creer. Y de rendir el control de nuestras vidas a Dios.

Desgraciadamente, en muchas de nuestras iglesias esas dos palabras, (arrepentirnos y creer,) se manipulan para significar arrepentirse de cualquier postura que al pastor se le ocurra y creer cualquier cosa que se le ocurre al “ungido.” En casos menos extremos significa creer en un estilo específico de interpretación bíblica para probar doctrinas que nuestra denominación ha creado.

La promesa de Vida en Abundancia se convierte en Control en Abundancia. Cualquier intento de reclamar como nuestra la promesa de que “La Verdad nos hará Libres” es manipulada cruelmente y condenada como “Libertinaje” -palabra que jamás he oído usada fuera de las iglesias Protestantes de habla Hispana y que diversos pastores me la han definido de formas contradictorias.

Cualquier intento de reclamar el “Todo nos es Lícito” es apabullado con el “pero no todo conviene,” saltándonos de inmediato a una religión de conveniencias y apariencias que muy poco tiene que ver con nuestro llamado original a ser hijos de Dios. “Examinadlo todo” es cambiado a “Examinad solo lo que nuestra denominación ha decidido que es aceptable examinar.”

Algunos de nosotros pasamos por una etapa, vagando de iglesia en iglesia hasta que encontramos una en que sentimos que Dios nos puede hablar por medio de esa iglesia. Algunos de nosotros no tenemos ningún problema visitando nuestras iglesias fundamentalistas de vez en cuando, cantando una vez mas todos aquellos himnos tan preciosos, oyendo uno que otro buen sermón, PERO conscientes de que la iglesia no es mi hogar, soy peregrino aquí. (Esto es una referencia para los que todavía nos sabemos de memoria el “Himnos de la Vida Cristiana.”)

Pero entonces, muchos de nosotros no tenemos con quien hablar.

Nuestros amigos y familia que siguen en la iglesia están seguros de que nosotros ya hemos sido condenados, y no están dispuestos a hablar con el apóstata. Algunos están dispuestos a “perdonarnos” si volvemos. (Ah sí, y si nos arrepentimos y creemos…)

Por mientras, la mayoría de nuestros amigos que no van a una iglesia no tienen ningún interés en conversar sobre estos temas. “…si ya te fuiste de la iglesia, para que seguir con eso…”

Para esto quisiera que fuera este blog. Para hacer públicas algunas de las ideas descabelladas que se me ocurren y explorar si son de Dios o no, sin tener que preocuparnos del “qué dirán.”

Para buscar juntos la voluntad de Dios.

Mi nombre es Ricardo, Dios me ama tal como soy.

Busqué un video de don Pablo Pretiz tocando su selección de los “Himnos de la Vida Cristiana” pero no pude resistir darles este video de su hija María, cantando una de mis canciones favoritas.

Reglas de Discusión

5 septiembre, 2010

Esto lo escribí hace más de diez años, para otras conversaciones que tenía en aquel entonces.

1. LA VERDAD. Yo no tengo LA VERDAD. Usted tampoco. Con la ayuda de Dios, estas conversaciones tal vez nos ayuden a acercarnos un poco.
2. FE. A fin de cuentas, no puedo explicar mi FE. A veces mi fe es cambiada a través de LA RAZON. Pero es más a menudo que mis razonamientos son afectados por mi fe. Esto quiere decir que a veces no puedo aceptar premisas, hechos o razonamientos que van en contra de mi fe, no importa cuán ilógico o contradictorio le parezca a usted. Siguiendo la regla de oro, necesito respetar su fe de la misma manera que quiero que mi fe sea respetada.
3. DIALOGO. Tratare de presentar MI punto de vista de la forma más honrada que pueda. Tratare de oír SU punto de vista de la misma forma. Afirmaciones tales como “Dios dice…” o aun “La Biblia claramente dice…” no ayudan al diálogo. Ver el punto siguiente.
4. LAS ESCRITURAS. No importa su posición acerca de la doctrina de la inerrancia. (A menos que este sea el punto específico de nuestra discusión.) No importa cual versión o idioma usted prefiere. No importa si usted prefiere 66 libros o 79. Lo que importa es que lo que usted entiende de su lectura es SU interpretación. Es posible que otros creyentes, con toda honradez, lleguen a conclusiones opuestas basadas en la lectura del mismo pasaje.
5. DESACUERDOS. Desde el mismo principio de la iglesia hemos tenido la mala costumbre de tratar de apedrear o quemar a cualquier otro cristiano que no esté de acuerdo con nosotros. (El mismo Pablo tuvo que salir huyendo de Jerusalén.) Acusar a aquellos que no interpretan la biblia igual que nosotros de ser agentes de Satanás no es conducente hacia tener un diálogo constructivo. Habrán muchas conversaciones en las cuales no lleguemos a un acuerdo ni hoy ni el próximo año. Hay desacuerdos dentro de la iglesia de Cristo que llevan miles de años. Tenemos que poder aceptar que otros Cristianos, con las mejores intenciones, pueden tener opiniones distintas, sin ponernos a cuestionar su honradez, su salvación misma o su amor a Dios.
6. ERUDICION. Hemos sido bendecidos en estas conversaciones con individuos con un alto calibre de educación teológica, que nos ayudan a esclarecer algunos puntos con su información y sus análisis. PERO, en asuntos de FE, todos estamos por igual. Si Dios le habló a Balan por medio de un burro, ciertamente nos puede hablar por medio suyo y por medio mío.

Richard Dawkins y la Redefinición de Dios

13 junio, 2010

Me llegó por correo una oferta de una revista “Free Inquiry” con una carta de Richard Dawkins que dice:

“Si usted vive en América, [EUA,] hay una buena probabilidad de que sus vecinos creen en lo siguiente: el inventor de las leyes de la Física y programador del código del ADN decidió meterse en el útero de una virgen judía, se hizo nacer, entonces deliberadamente se hizo torturar y ejecutar porque no se le ocurrió mejor forma de perdonar el robo de una manzana, cometido a instigación de una serpiente con voz. Como Creador del majestuoso universo que sigue expandiéndose, no sólo entiende la Gravedad Relativista y la Mecánica Cuántica sino que los diseñó él mismo. Aun así, lo que en realidad le interesa es ‘el pecado,’ el aborto, cuán a menudo vas a la iglesia, y si los homosexuales pueden casarse.”

Mi primera reacción es reírme con Dawkins de lo ridículo que suenan esas ideas … hasta que me acuerdo que, desgraciadamente, es un buen resumen de lo que se predica en muchas de nuestras iglesias.

No es asunto de responderle a Dawkins, sino de entablar un diálogo dentro de nuestras iglesias.

Primero, ¿qué estamos predicando? ¿Seguiremos siendo las iglesias del “NO”? ¿Es posible ser un cristiano que cambia continuamente? (¿Reformata Semper Reformanda?)

Segundo, tenemos que buscar nuevas formas de definir lo que por definición sobrepasa todo entendimiento.

La mayoría de nosotros no tiene problemas descartando la imagen física de Dios de la Capilla Sistina. Dios no tiene atributos físicos: no tiene ojos ni oídos humanos, no vive en un templo específico.

El problema es que tenemos muchas costumbres firmemente arraigadas que siguen viendo a Dios como un ente físico. En nuestras iglesias se ve a muchos levantar sus brazos en alabanza, como antenas hacia el cielo, como si Dios estuviera arriba. Hay la misma cantidad de “Dios” si apuntamos nuestros brazos hacia “abajo…” (El concepto mismo de alabanza lo tendremos que revisar otro día.)

Tenemos que conversar sobre cómo vamos a leer la biblia, que contiene muchas de esas imágenes. No tiene sentido que el Dios del Universo sea llevado dentro de un arca de batalla en batalla, en un planeta minúsculo de un sistema solar mediocre, en una galaxia que sólo es una de millones de galaxias. La imagen de un trono celestial no tiene sentido, a varios niveles.

Por mientras, la iglesia tardó cuatrocientos años en aceptar a Galileo. Apenas llevamos ciento cincuenta años desde que Darwin publicó sus ideas… Muchas iglesias, pareciera, le están pidiendo a sus creyentes que mientan, que nieguen las observaciones científicas que han visto con sus propios ojos, para defender un estilo de interpretación literal de las escrituras que dice que el universo solo tiene siete mil años de existencia.

Mi Dios es mucho más grande.

Mi nombre es Ricardo, Dios me ama, tal como soy. https://fundanon.wordpress.com/