Posts Tagged ‘Sanidad’

Suicidio de Jesús

29 enero, 2018

¿Blasfemia? Todo depende de cómo definimos suicidio.

Claramente Jesús sabía en el jardín de Getsemaní en lo que se estaba metiendo. Y se fue calladito con los soldados, y no se defendió frente a Pilato.

En nuestras iglesias quisieran definir suicidio como cualquier persona que decide quitarse la vida, o cualquier persona que decide dejarse morir, sin estudiar posibles motivos que expliquen esa acción.

Muchos de los que llamamos héroes estuvieron dispuestos a dar su vida para salvar a otros. Eso podría explicar por qué hay tan pocos policías, bomberos o soldados en nuestras iglesias… Técnicamente sería pecado entonces arriesgar nuestras vidas a diario en esos trabajos.

Durante la tragedia del 11 de Setiembre, vimos personas que se tiraron desde las ventanas, huyéndole a las llamas. ¿Nos pondremos a cuestionar si esas personas tal vez escogieron aprovecharse de las circunstancias para suicidarse?

Digan lo que digan las iglesias o nuestros pastores públicamente, es claro que la mayoría de los creyentes queremos morir en nuestros hogares, rodeados de nuestros seres queridos, en vez de en un hospital, con sondas, mangueras y tubos, rodeado de doctores y enfermeras.

¿Que era preferible? ¿Qué Pedro se arriesgara a morir en la cruz junto a Jesús? ¿O que lo negara tres veces, pero siguiera vivo, para predicar por muchas décadas después? (Tendremos que preguntarle cuando lleguemos a las puertas del cielo.)

Sin embargo, durante los primeros siglos de la era Cristiana muchos murieron al reusarse a negar a Cristo. Suicidio por león. Otros cristianos encontraron formas de sobrevivir durante esa época, igual que Pedro.

Es demasiado fácil pasar juicios tajantes: todo el que mata peca. Todo el que se suicida peca. Todo el que se enferma es porque está alejado de Dios. Todo el que es pobre es porque nuestro Dios de la Prosperidad ve su falta de fe.

Tenemos que poder vivir más por Gracia que por Ley.

Dios es el que nos inspira y ayuda no solo a afrontar las vicisitudes de la vida con valentía y dignidad, sino a afrontar la muerte misma de la misma manera.

Mi nombre es Ricardo, Dios me ama tal como soy.

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Mercadeo Anónimo: El Timo de los Últimos Días

9 enero, 2011

Tanto los Adventistas como los Testigos de Jehovah fracasaron públicamente al vaticinar la fecha exacta de la segunda venida de Cristo. Muchos de nosotros no podemos explicarnos como personas continúan asistiendo a esas iglesias.

Sin embargo, nosotros ni pestañeamos al proclamar, también, que ¡Jesús viene pronto!

Aquí hay un problema de congruencia, de ser consecuentes. Si vamos a criticar unas sectas que se han equivocado por escasos 100 años, ¿qué hacemos con el Cristianismo tradicional, que lleva casi dos mil años predicando: “De cierto les digo, que todo esto sucederá antes de que pase esta generación.” Mateo 24:34? (Esas son nada menos que palabras de Jesús.)

Hoy día, se continúa usando este cuento de que estamos en los últimos días para asustar tanto a conversos como a inconversos. Si no puedo demostrarles que Dios es amor, que me da vida en abundancia, que hay ventaja en ser cristiano, entonces, más fácil amenazarlos con el Juicio Final.

“Pero hay terremotos, tsunamis, guerras y rumores de guerras, hambre, pestilencia y muerte por doquier. Claramente son señales de los últimos días.”

No. Esas mismas señales han existido por miles de años.

Y nada.

Más bien las estadísticas parecieran indicar que hoy día hay menos guerras, menos muertes por motivos de guerras, menos pobreza, menos hambre, menos pestes. Obviamente, todavía hay mucho que mejorar, pero comparado con los números hace cincuenta o cien años, vamos por buen camino. (Y las “señales” están disminuyendo.)

Vivir como si hoy fuera el último día es muy buena idea. Pero ponernos a meter miedo con eso, apuntándoles el dedo a todas esas “señales” es un engaño.

Es hora de aceptar lo obvio: Nadie sabe cuándo volverá Jesús. No hay forma de interpretar literalmente esos pasajes bíblicos que se refieren a los últimos días.

Es posible predicar que esperamos la segunda venida y estamos preparados AHORA MISMO sin tener que ponernos a manipular las “señales” que vemos hoy. Lo importante no es lo qué Jesús hará mañana, sino lo que yo hago hoy.

¿Qué es lo que estamos predicando? ¿Conversión por miedo, al estilo de los Conquistadores Españoles?

Mi Dios promete vida en abundancia, paz, amor, paciencia, benignidad (Gal 5:22.)

Mi nombre es Ricardo, Dios me ama tal como soy.

Aquí los dejo con un tipo que lleva cuarenta años predicando el fin del mundo:

Sanidad

28 noviembre, 2010

La naturaleza que Dios ha creado funciona maravillosamente.

Desde el momento en que un niño nace su cuerpo está en batalla contra gérmenes e infecciones. Todos esos resfríos le dan un nivel de protección que otro niño que no se ha enfermado no tiene. Pedirle a dios que nuestro bebé no se enferme es contraproducente.

Al otro extremo de la vida, pedirle a dios mantener vivo el cuerpo de una persona que por su edad, su condición física o mental no debiera estar viva, o que no queremos ver morir, no es una bendición. Más bien, es contrario a la naturaleza. Tenemos más y más ancianos mantenidos vivos por procedimientos médicos que no ven a la persona en su totalidad y en vez sólo ven sus datos vitales.

Muy pocas iglesias apoyan el derecho a morir en paz rodeados de nuestros familiares, en vez de estar rodeado de doctores y enfermeras, con toda clase de mangueras en un hospital. La mayoría condenan esto y declaran que sólo dios tiene el derecho de sanarnos o matarnos.

Los anteojos, entonces, deben ser instrumentos satánicos.

“Sanidad” no es producto de “Santidad.” Pablo cuenta que después de mucho pedirle a Dios que lo sanara (de no-sabemos-qué,) Dios le contestó: “Así como estás, (con todo y enfermedad,) ¡estás bien!

Achacarle las enfermedades al diablo y la sanidad a dios es una visión equivocada de cómo funciona la naturaleza. Y, en mi humilde opinión, es una visión equivocada de Dios. Dios no anda viendo a quien enfermar o a quien sanar. Dios nos da la fuerza para enfrentar nuestras adversidades con dignidad.

En las ceremonias de matrimonio oímos: “Prometo amarte en salud, en enfermedad, en prosperidad y adversidad.” ¿Cuánto más podemos esperar de nuestro Creador?

Mi nombre es Ricardo. Dios me ama, tal como soy.